pero la noche toda bajó para abrazarte
y no tenía
brazos
Manos azules en estallido impotente
marchitaron una helada cobardía
estrellándose entre tu aliento y el cielo…
El aire tiene un dolor que no soporta
Había tanto para decir todavía
Espacio y tiempo son coordenadas inexistentes en
negación absurda
Un espiral te lleva el alma aunque no lo creas
Tanto no puede
terminar en nada
Y es tanto que el huracán no termina
Y a medida que nos vamos
enterando
vuelan sin permiso todos los momentos
que se atropellan en el hueco
inconsistente de tu ausencia
El dolor nos acribilla con estrellas de plata
El
sabor a hieles desconocidas en sueño destemplado
nos dibuja una aureola de mueca
desvalida
en que la materia hila determinada sensación interna de la esencia
y
la esencial sensación perimetral de la conciencia nos desbasta
No existe la
sombra en tu descanso
Y no sé si te estás debatiendo en los riesgos del espacio.
Tal vez ante una lluvia de fuego volaste para salvarte
Y una constelación te
sedujo con nuevas respuestas
La mañana nos encontró agolpados para no verte
y el
aliento se nos volvió sal
Agotamos todos los miedos en la palma de la mano
y la
angustia abrió un boquete justo bajo la boca
Y hubo tanto…
que estás para
siempre dentro de cada uno.
PATRICIA LORA a JORGE CASTELLI 12/12/2019