Diciembre en Barcelona
a Víctor Hugo Vélez
Es
el atardecer en Barcelona y no te asombra.
Ese
sol que añoraste te acaricia iluminándote.
Febo
vive el ocaso en la certera confirmación de que siempre existirá (al menos por
ahora).
Viaja
tu mente inmersa en el soporte de tu cuerpo que se traslada pedaleando.
Es
la hora del regreso.
En
tu aljibe interior
las
ideas son hojas de tu árbol que la brisa deposita sobre el agua calma,
y
en cada pedaleo el agua acuna en sus círculos concéntricos cada pensamiento.
Algunos
se hundirán en el olvido, otros girarán pensando su destino.
Son
el resultado de buscar vuelo transformados a través del vaivén
y
no les preocupa como se desenvolverá su tiempo.
En
lo que queda del inexorable fragor de la tarde
el
camino está dibujado en el tapete del azar que se extiende hasta extinguirse.
En
el espacio de jugar a los supuestos se barajan otras raíces para imaginar
nuevas ramas…
En
tu corteza sigue apoyándose el sol y la brisa te perfuma las manos.
La
savia se adentra en la madera de tu alma que no transa
y
cuando la fantasía empieza a dibujar extensiones en la tierra blanda
(estimulada por hormonas innovadoras)
las
suposiciones se estrellan ante la incorruptibilidad de tu fibra.,
y
es entonces cuando la resina rezuma….
Cuando
la vorágine del día agotó las acciones
cada
vuelta de pedal se va encaminando en el damero
donde
se juega al ajedrez moviendo las piezas en riguroso turno.
Y
tus sentimientos son la confirmación de que tu alma es mi alma.
Sueña
pedaleando la vida, sueña lo posible y lo imposible.
Sueña
que caminas no que vuelas, porque tu sueño es el mismo vuelo…
porque
el vuelo son tus manos tallando la madera
es
el alma vibrando la cadena al tañir la cuerda.
El
vuelo es tu aventura de espíritu generoso y noble.
Sueña
que caminas seguro el camino del destino
y
allí estará mi alma sobrevolando tu sendero.
Patri 2012
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